Pierre Mantha, un librepensador, se atreve a llevar a cabo sus proyectos a su manera.

El camino hacia el éxito no siempre es recto y ascendente; a veces es sinuoso y descendente.

Familia

Es durante nuestra juventud cuando nuestras ideas toman forma.

Originario de Gatineau, Pierre Mantha proviene de una familia modesta de tres hijos, siendo él el mayor. Criado por su madre monoparental, resiliente y determinada, secretaria en una escuela secundaria, Pierre estuvo marcado por una juventud donde la precariedad financiera familiar era omnipresente.

Su padre, dueño de un taller de mecánica especializada en la reparación de camiones pesados y él mismo mecánico, le ofrece a su hijo mayor su primer empleo en la adolescencia. Esta experiencia forja el carácter de Pierre además de contribuir al desarrollo de su sólida ética de trabajo y su notable dinamismo. También trabajando largas horas es como Pierre aprende los rudimentos del oficio y se convierte en un mecánico experimentado.

Además de la pasión por la mecánica que Pierre comparte con su padre, ambos son apasionados de las carreras de coches. Pierre ha construido varios coches de carrera modificados que ha pilotado en diversos circuitos en Quebec y Ontario.

De esta experiencia nació su pasión por la concepción, elaboración e implementación de proyectos de gran envergadura de todo tipo.

Ambición

Después de trabajar como mecánico durante algunos años, Pierre siente la necesidad de crecer profesionalmente. A los dieciocho años, comienza un nuevo trabajo en una empresa de alquiler de camiones en Gatineau. Le bastan unos pocos años para ascender y gestionar un inventario de alquiler de más de 100 camiones.

Este trabajo resulta ser una gran fuente de motivación para Pierre, ya que le permite asumir mayores responsabilidades y adquirir más experiencia. Está muy orgulloso de sus logros.

Emprendedor a pesar suyo

Un día, se entera de que la empresa para la que trabaja está en quiebra. Sin demora, un conocido le anima a emprender por su cuenta, ofreciéndole ayuda económica. Aunque el emprendimiento no formaba parte de sus planes en esa etapa de su vida, Pierre se deja convencer para aceptar el desafío y abre así su primera empresa de alquiler de camiones con la ayuda de este inversor, que hoy es un amigo cercano.

Saber aprovechar las oportunidades

Cinco años más tarde, su empresa de alquiler sigue expandiéndose hasta el punto que debe ampliarlaOttawa y aumentar el número de mecánicos que emplea. Compra el terreno y el edificio comercial de su padre y lo transforma, añadiéndole una sala de exposición y seis estaciones de trabajo. Esto marca sus inicios como empresario.

Esta inversión le asegura una mejor ubicación para su creciente inventario, además de permitirle ofrecer servicios completos de mantenimiento mecánico a todas las empresas de la región.

Poco después de esta compra, la empresa de camiones pesados Hino, una división de Toyota, se acerca a él para que se convierta en distribuidor en la región de Ottawa. Esta vez, Pierre aprovecha la oportunidad de negocio sin dudarlo.

Hasta la fecha posee tres concesionarios Hino y se están realizando gestiones para la compra de un cuarto. Prueba de que, cuando ponemos nuestra energía en el lugar correcto y mantenemos el rumbo, nuestros proyectos sólo pueden crecer.

Un viaje que cambia el curso de la historia

Los emprendedores se enfrentan constantemente a una amplia gama de emociones. A veces, están en la cima de su juego, construyendo, encontrando soluciones a problemas complejos, alcanzando nuevas alturas, viviendo el sueño. En otros momentos, están solos en la cima enfrentando todos los desafíos que el emprendimiento les presenta. Pero una cosa es cierta: todo emprendedor debe, en un momento u otro, manejar niveles extremadamente altos de estrés y presión.

A raíz de un desafortunado evento que llevó a la partida de su mano derecha en Hino, Pierre se siente deprimido y decide hacer un viaje como merecidas vacaciones. Acompañado de su esposa, parte hacia Colombia, de donde ella es originaria. Durante este viaje, las conversaciones lo llevan a la sugerencia de que debería embarcarse en un proyecto de destilería y producir vodka. Pierre ni siquiera sabe qué es una destilería. Se le explica que los dos ingredientes clave de un buen vodka o un buen licor son el agua y los granos de maíz. Pierre piensa entonces que en Quebec tenemos una de las mejores aguas del mundo y que nuestros suelos ricos en nutrientes producen maíz de alta calidad. Esta reflexión germina en su mente…

Los emprendedores a menudo no se permiten mucho tiempo para vacaciones o simplemente para salir de su entorno de trabajo. Sin embargo, a menudo es en contextos donde menos se espera que nacen las mejores ideas.

¿Por qué limitarse a pensar en pequeño cuando se pueden lograr grandes cosas?

Después de este trascendental viaje en 2016, Pierre comenzó a estudiar el universo de la destilería para comprender mejor el mercado, en qué consiste la destilación, qué equipo se requiere, quiénes son los actores y mucho más.

Cuando Pierre habló de su proyecto de destilería a sus allegados, todos le dijeron que estaba loco y que su proyecto estaba destinado al fracaso. Pero con una buena dosis de audacia, locura y trabajo, Pierre les demostró que cualquiera puede ir tras sus sueños y llevar a cabo sus proyectos más descabellados.

La primera destilería de Gatineau, que debía ser un proyecto de 10 000 pies cuadrados, ahora tiene 30 000 pies cuadrados y sus productos se distribuyen en todo Quebec.